Mi mundo color sepia.
[N.Rose]
En un mundo de fantasías y torrentes inexactos, donde el latir tan rítmico de mi corazón se congela, donde una silueta se dibuja con la poca nitidez que me queda de cordura; un grito se deja escuchar entre escombros, en medio del pasillo, haciéndome olvidar qué tanto hice o pude hacer, para llegar a aquel laberinto donde tan solo ahí puedo ver mis esperanzas, tiradas en el suelo y cayendo en pedazos a un pozo sin fin, cada una de ellas.
Quiero salir y correr, pero las paredes inconclusas no dejan de moverse y formar nuevos caminos; frente a mí no hay nada más que oscuridad inerte, pero a pesar de ello el cielo está en estado sepia y denota vida, la vida que en mí es inexistente, la vida en mí que ya no vuelve con nada, la vida en mí que ya esta muerta; aquel cielo, aquella vida color sepia, están tan lejanos, como si mi destino se quisiera asegurar que no podré llegar a mi meta. Discordia, es un mundo capcioso, lleno de amargura, de pronto frente a mi algo suave y sutil, roza mis pies, miro y es agua.
Descubro un mar, un mar tranquilo, pero a pesar de su belleza no puedo estar serena, no puedo; cuando pensé haber salido por fin de aquel laberinto, tan solo hallé más desesperanza. Aquel mar son como mis dudas, las que hasta de mí misma, me hacen desconfiar.
Un sollozo silencioso, en mis ojos se descubren, no tolero más aquel dolor y caigo de rodillas, con las manos en la cara, frente a aquel mar, fugitivas lágrimas no dejan de brotar desesperadas; me siento tan sola, mi alma angustiada se cae abrumada en los brazos de Lucifer queriéndose apoderar de mi alma…, me siento tan abandonada, me siento sola. Detrás de mí un chico me abraza; es mi amado, que me acaricia el cabello y besa mis lágrimas que no dejan de caer como nobles cascadas desde mis ojos; mi corazón con aquel noble gesto se acelera y sin más ni más nos abrazamos, quedando apoyada mi cabeza en su pecho , donde dulcemente cierro los ojos, y escucho el ruidoso y energético olaje del mar; que con furia su serenidad se espanta y desea arrebatarme este pequeño claro de esperanza.
Frente a mis ojos, tan solo se daba espacio al resonar de nuestras almas, en medio de aquel lugar donde el olaje era cada vez más fuerte y poderoso, no me interesaba nada más que el tener a alguien en quien apoyarme, detrás de nosotros un grupo de chicos que no conocía, se aproximaban acelerados; marchaban confiados hacia nuestro encuentro, caminaban en forma desafiante. El miedo me consumió, se apoderó de mi cuerpo, el miedo me petrificó y no podía hacer nada; al parecer ya estaba todo perdido, la desesperación se estaba apoderando de todo mi cuerpo y de mí; pero no era capaz de moverme, víctima del temor, estaba escribiendo mi propio destierro.
Aquel grupo se aproximaba cada vez más y más hacia nosotros; me sentía inútil al sentirme en peligro y no poder alertar a mi amante. Uno de los jóvenes empuja hacia atrás a mi amado, separándolo de mí y alejando sus brazos protectores, entumeciéndome por completo, que mi cuerpo cae muerto, hacia atrás.
Otros de los jóvenes de aquel grupo, me toma, me sujeta y me obliga a mirar. Me obliga a mirar aquello que estaba a cada centímetro más cerca del cuerpo de mi amante. Lo golpeaban con fuerza, yo tan solo era capaz de llorar y pedir misericordia, no era capaz de seguir mirando como saltaba frente a mis ojos la sangre de mi amado…,no, no era capaz, él tan solo se cubría el rostro con sus manos, tratando que no lo viera y rogando para que me dejasen ir, pero no, era inútil.
De pronto uno abrió su chaqueta y en su cinturón un arma, guardada cautamente. Mis ojos se abrieron de la impresión y mi corazón latía casi al borde de una taquicardia. Saca el arma y apunta, los demás se alejan y junto con el sonido de la bala saliendo directo al pecho de mi ser amado, se deja escuchar un grito de entre mis labios, pero era inútil, él yacía inerte en el suelo; aquel hombre con el arma al ver mi cara, sádicamente me apunta a mi también y jala del gatillo, pero sin mayor puntería me deja moribunda, y corre del lugar junto a los otros. Ahí donde tan solo mi sangre y la de mi amado se mezclan como una sola.
Aquel humillante destino, tan solo como espuma en el mar, mi esperanza se robó y mi corazón se vuelve a congelar, dando lugar a que retorne mi soledad.